Exposición · Desde el 12 de noviembre de 2026
Begoña Zubero
La persistencia de la memoria
ARQUITECTURA, HISTORIA E IMAGEN

La persistencia de la memoria. Arquitectura, historia e imagen
La fotografía de Begoña Zubero (Bilbao, 1962) ocupa un lugar singular dentro de la creación contemporánea española por su capacidad para convertir la representación del espacio en una reflexión sobre la historia y la memoria. A lo largo de una trayectoria desarrollada durante más de tres décadas, su obra ha construido un lenguaje propio en el que la precisión formal, la investigación histórica y la sensibilidad hacia el paisaje convergen en imágenes de una extraordinaria intensidad visual.
El proyecto IM / Imago Marmoris, realizado para el MAXXI de Roma en torno a la arquitectura de Enrico Del Debbio, devuelve a la artista a la Academia de Educación Física, el Estadio de los Mármoles y la Farnesina: unos escenarios que forman parte de su propio recorrido creativo, ahora desde una mirada enriquecida por los sucesivos desplazamientos de su obra.
La memoria no reside únicamente en lo que conservamos del pasado, sino también en la manera en que seguimos mirándolo.Leer el texto completo
Texto de presentación
02Formada en Madrid y en la School of Visual Arts de Nueva York, Zubero inició su trabajo explorando diferentes posibilidades de la imagen fotográfica, desde la naturaleza muerta hasta la abstracción. Sin embargo, sería su aproximación a los espacios urbanos y arquitectónicos la que abriría una de las líneas más fértiles de su investigación: la relación entre la configuración material de los lugares y las circunstancias históricas, políticas y culturales que determinaron su existencia.
Esta preocupación encuentra una expresión fundamental en Existenz (2002–2013), un ambicioso proyecto desarrollado en distintas ciudades europeas a través de edificios y escenarios vinculados a los regímenes totalitarios del siglo XX. Roma, Berlín, Varsovia o Moscú se convierten así en territorios de una investigación que trasciende la mera documentación arquitectónica. Zubero no fotografía los edificios como testimonios inertes del pasado, sino como presencias que conservan, incluso después de haber perdido su función original, las tensiones ideológicas y humanas de la historia que los produjo.
Su obra se inscribe de este modo en una tradición de la fotografía contemporánea interesada por el paisaje como construcción cultural, pero introduce una dimensión particularmente significativa: la capacidad de interrogar la memoria histórica sin recurrir necesariamente a la representación directa del acontecimiento. La ausencia humana, frecuente en muchas de sus imágenes, no implica una ausencia de humanidad. Por el contrario, los espacios conservan las huellas de quienes los construyeron, habitaron o padecieron.
Roma representa un capítulo decisivo en esta trayectoria. Su estancia en la Real Academia de España entre 2012 y 2013 favoreció una nueva aproximación a la arquitectura italiana del siglo XX, especialmente a las complejas relaciones entre modernidad, clasicismo e ideología. En proyectos como E42, dedicados a las arquitecturas del EUR, la artista profundiza en la monumentalidad y en los mecanismos mediante los cuales la arquitectura construye una determinada representación del poder.
Aquí aparece también una cualidad esencial de su fotografía: la conciencia del carácter escenográfico de la arquitectura. La luz, la escala, la perspectiva y la composición transforman los edificios en imágenes que remiten simultáneamente a la historia del arte, a la cultura cinematográfica y a nuestra memoria visual colectiva. La referencia al cine italiano, particularmente al universo de Michelangelo Antonioni, permite comprender esa percepción del espacio como escenario de experiencias que no siempre necesitan hacerse visibles.
En 2015, la Galería Luis Burgos dedicó una exposición a su investigación fotográfica sobre el estadio romano, una experiencia que tuvo continuidad en la presentación de sus monumentales imágenes de los atletas de mármol en distintas ferias de arte. Aquellas obras anticipaban algunas de las cuestiones que hoy vuelven a adquirir protagonismo: la relación entre escultura y arquitectura, la presencia del cuerpo idealizado, la monumentalidad como lenguaje político y la capacidad de la fotografía para transformar nuestra percepción de formas profundamente arraigadas en la memoria colectiva.
La trayectoria posterior de Zubero no supone el abandono de estas preocupaciones, sino su ampliación. En Gente del Po, el paisaje fluvial italiano se convierte en depositario de una memoria construida a través del tiempo, el trabajo y la intervención humana. Más adelante, en No es exótico, es vital, desarrollado a partir de su experiencia en territorios de Irak y Kurdistán afectados por la guerra, la reconstrucción y la vida cotidiana adquieren un protagonismo directo. La preocupación por la historia se desplaza hacia sus consecuencias presentes.
La incorporación de su trabajo a colecciones institucionales, el reconocimiento de premios como el Gure Artea y el Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler, así como su participación en proyectos expositivos nacionales e internacionales, acreditan una trayectoria caracterizada por la coherencia intelectual y la progresiva maduración de su lenguaje.
El proyecto IM / Imago Marmoris, realizado para el MAXXI de Roma en torno a la arquitectura de Enrico Del Debbio, representa una nueva formulación de estas investigaciones. El diálogo con la Academia de Educación Física, el Estadio de los Mármoles y la Farnesina devuelve a la artista a unos escenarios que forman parte de su propio recorrido creativo, pero ahora desde una mirada enriquecida por los sucesivos desplazamientos de su obra.
Frente a la monumentalidad de estos edificios, concebidos en un contexto histórico en el que arquitectura, representación institucional e ideología mantenían una estrecha relación, Zubero introduce una lectura que atiende tanto a su excepcional riqueza plástica como a la complejidad de su permanencia en el presente.
Su cámara observa el mármol, las estructuras, la alternancia entre superficies y volúmenes, entre la escala monumental y el detalle, para construir una interpretación en la que las formas recuperan una autonomía visual sin desprenderse de su significado histórico.
No se trata de neutralizar la memoria política de la arquitectura mediante su contemplación estética, sino de reconocer que los edificios sobreviven a las ideologías que contribuyeron a levantarlos y que cada época establece con ellos una relación diferente. La fotografía participa activamente en esa transformación de la mirada.
En este sentido, el trabajo de Begoña Zubero alcanza una dimensión que podríamos denominar historiográfica. Sus imágenes no sustituyen el conocimiento histórico ni pretenden ilustrarlo; contribuyen a formular nuevas preguntas sobre aquello que permanece visible cuando el tiempo ha transformado el significado de los lugares.
La arquitectura deja así de ser un objeto inmóvil para revelarse como una realidad sometida a interpretaciones sucesivas. Las imágenes de Zubero nos proponen reconocer esa condición cambiante, descubrir en lo familiar una presencia inesperada y comprender que la memoria no reside únicamente en lo que conservamos del pasado, sino también en la manera en que seguimos mirándolo.
Porque la singularidad de su fotografía no consiste solamente en representar la memoria de los lugares, sino en demostrar que toda mirada sobre ellos constituye, inevitablemente, una nueva forma de construirla.
Obras en la exposición
CATÁLOGO · 11 PIEZAS










Begoña Zubero
Bilbao, 1962Formada en Madrid y en la School of Visual Arts de Nueva York, Begoña Zubero comenzó explorando la naturaleza muerta y la abstracción antes de centrarse en los espacios urbanos y arquitectónicos. Su obra investiga la relación entre la forma material de los lugares y las circunstancias históricas, políticas y culturales que los hicieron posibles. Su trabajo forma parte de colecciones institucionales y ha participado en proyectos expositivos nacionales e internacionales.